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Choosing a Service Format That Actually Fits

Sistemas de almacenaje para entornos exigentes

Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura: 7 min

La organización de una nave industrial es clave para la productividad y la seguridad. En este artículo comparamos distintos tipos de estanterías metálicas, desde ligeras hasta de carga pesada, y te mostramos cómo distribuirlas según el tipo de mercancía y el flujo de trabajo. También hablamos de la importancia de los anclajes, las cargas máximas y la normativa vigente. Un buen sistema de almacenaje no solo libera espacio, sino que reduce tiempos de búsqueda y evita accidentes.

Cuando una nave empieza a llenarse de cajas, palets y herramientas sueltas, el problema casi nunca es la falta de metros cuadrados. Suele ser la falta de criterio a la hora de decidir qué va en cada nivel y cómo se accede a ello. Antes de comprar la primera estantería que aparece en un catálogo, conviene responder a tres preguntas: qué peso soporta cada referencia, con qué frecuencia se manipula y qué espacio vertical real tienes disponible.

Tipos de estanterías según la carga

Las estanterías ligeras, con estantes de hasta 150 kg por nivel, funcionan bien para recambios pequeños, ferretería y material de oficina técnica. Las de media carga aguantan entre 300 y 500 kg por nivel y son habituales en talleres donde se almacenan componentes de maquinaria. Para palets completos o piezas pesadas, la opción correcta es una estantería de carga pesada con vigas regulables, que puede soportar más de 1.000 kg por nivel si está bien anclada al suelo.

El error más común es mezclar cargas sin comprobar la ficha técnica. Una caja de tornillos no pesa lo mismo que un bloque de motor, y la estantería que sirve para una cosa no sirve para la otra. Cada nivel debe tener su carga máxima indicada de forma visible, y esa cifra no se negocia.

Distribución según el flujo de trabajo

No todas las zonas de la nave necesitan el mismo tipo de acceso. Los artículos que se usan a diario deben estar a la altura de la cintura o los hombros, sin escaleras ni estiramientos forzados. Lo que se consulta una vez al mes puede ir en los niveles superiores. Y lo que se mueve por lotes completos, como palets de materia prima, merece un pasillo ancho con carretilla manual, no un hueco estrecho pensado para cajas pequeñas.

Una buena regla práctica es dibujar primero el recorrido que hace un operario desde que entra la mercancía hasta que sale el pedido. Si ese recorrido cruza varias veces la misma zona, la distribución está mal planteada. Las estanterías deben acompañar el flujo, no estorbarle.

Anclajes, cargas máximas y normativa

Una estantería metálica sin anclar al suelo es un riesgo, sobre todo en naves con tránsito de carretillas o en zonas sísmicas. Los anclajes al pavimento, los refuerzos traseros y los topes antivuelco no son accesorios opcionales: son parte del sistema. La normativa europea EN 15512 y la guía del Ministerio de Trabajo sobre almacenamiento en estanterías metálicas marcan los requisitos mínimos de inspección y mantenimiento.

Conviene revisar cada seis meses el estado de los largueros, los conectores y la verticalidad de los montantes. Una columna abollada por el golpe de una carretilla no se endereza: se sustituye. Y cualquier modificación de la configuración original debe validarse con el fabricante, porque cambiar la altura de las vigas altera la capacidad de carga de toda la estructura.

El espacio vertical como recurso

La mayoría de las naves pierden entre un 30% y un 40% de su capacidad útil porque las estanterías no llegan ni a la mitad de la altura disponible. Subir los niveles superiores hasta los 4 o 5 metros, siempre que la altura libre del techo lo permita, multiplica la superficie de almacenaje sin tocar un solo metro cuadrado de suelo. Eso sí, cada nivel adicional exige una escalera o plataforma de acceso adecuada y una señalización clara de las cargas máximas.

Si estás valorando reorganizar tu nave o renovar el sistema de almacenaje, conviene empezar por un inventario real de lo que guardas: pesos, dimensiones y frecuencia de uso. Con esa lista, la elección de estanterías se convierte en un problema técnico resoluble, no en una decisión por intuición.

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MC

Marta Cebrián

Responsable de almacenaje y distribución en Tomkins Comercial

La organización de una nave industrial es clave para la productividad y la seguridad. En este artículo comparamos distintos tipos de estanterías metálicas, desde ligeras hasta de carga pesada, y te mostramos cómo distribuirlas según el tipo de mercancía y el flujo de trabajo.

Antes de comprar, conviene medir el espacio real: altura útil hasta la viga, anchura de los pasillos y la carga que soporta el suelo. Muchas veces el problema no es falta de metros, sino no aprovechar la altura disponible. Una estantería de doble profundidad o con entreplantas puede duplicar la capacidad sin ampliar la superficie.

Qué tipo de estantería necesitas según tu actividad

No es lo mismo almacenar cajas ligeras de repuestos que palets completos de material. Para cargas ligeras y picking manual, las estanterías de estantería selectiva con paneles perforados funcionan bien. Para palets, necesitas racks de carga pesada con largueros regulables y una base sólida.

También influye la frecuencia de acceso. Si trabajas con referencias muy rotativas, un sistema de entrada por pasillo te da acceso directo a cada posición. Si el stock es más estable y buscas densidad, las estanterías de acumulación o drive-in aprovechan mejor el pasillo, aunque limitan el acceso individual a cada palet.

Anclajes, cargas máximas y normativa

Un error habitual es sobrecargar los niveles superiores o no fijar la estantería al suelo. Las cargas máximas indicadas por el fabricante no son una sugerencia: superarlas compromete la estabilidad de toda la estructura. En zonas con paso de personal, conviene instalar protectores de columna y topes de seguridad.

La normativa vigente exige revisiones periódicas y señalización de la carga admisible en cada nivel. Si no estás seguro de cómo aplicar estos requisitos en tu nave, una visita técnica al centro de trabajo ayuda a dimensionar el sistema correctamente y a evitar sustos posteriores.

Distribución según el flujo de trabajo

El almacenaje no termina en la estantería. La posición de las zonas de recepción, preparación de pedidos y expedición marca la diferencia. Si el material entra por un lado y sale por el otro, organiza los pasillos en esa dirección para evitar cruces innecesarios.

Un buen sistema de almacenaje no solo libera espacio, sino que reduce tiempos de búsqueda y evita accidentes. Con una distribución pensada y los elementos de seguridad adecuados, la nave rinde más sin necesidad de obras ni ampliaciones.

Sobre la autora

Marta Cebrián lleva más de doce años asesorando a talleres y naves industriales en la elección de sistemas de almacenaje, maquinaria auxiliar y consumibles técnicos. En Tomkins Comercial coordina el área de suministros industriales y colabora en la redacción de guías técnicas para el mantenimiento de instalaciones.

Contacto: info@tomkinscommerical.com · Tel: 923 35 6443

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